Sesión Abierta / Por Horacio Miranda
No habló el micrófono, habló la sala: partidos, aspirantes y empresarios que buscan un lugar en la próxima administración municipal.
Algo se está cocinando en Guasave y el olor ya llegó a todos los comités municipales. La toma de protesta del nuevo comité del Partido Sinaloense no fue un evento de trámite ni una postal para redes sociales. Fue una señal política clara. Y en política, cuando alguien envía una señal, es porque quiere que todos volteen a ver quién está listo para competir.
El PAS hoy habla de renovación y de una “nueva era” tras la sacudida que significó la pérdida de su fundador. El discurso es correcto, institucional y necesario. Pero seamos claros: lo verdaderamente interesante no estuvo en lo que se dijo desde el podio, sino en quiénes ocuparon las sillas. PRI, PAN, Movimiento Ciudadano, empresarios, los aspirantes de siempre, los nuevos, los inquietos y exfuncionarios que no han logrado cuajar en otras administraciones, pero que siguen buscando un espacio en la próxima administración.
Eso no fue casualidad. Fue mensaje.
¿Alianza suficiente o frente frágil?
La pluralidad vista en el evento manda una señal clara: hay diálogo y hay intención de construir algo más amplio. Sin embargo, una cosa es reunirse y otra muy distinta es competir con eficacia. Aquí el PAS pone sobre la mesa algo que los demás necesitan: estructura, operación y presencia territorial que no empieza en campaña, sino mucho antes.
Pero el escenario no se puede analizar sin mencionar al elefante en la habitación: Morena.
Mientras la oposición discute liderazgos, fotos y posibles alianzas, Morena lleva meses caminando la calle. Afiliación masiva, asambleas ciudadanas permanentes y presencia constante en colonias y comunidades. No es discurso; es operación territorial. Y en política, el territorio pesa.
A ese trabajo se suma el Partido Verde Ecologista, que en Guasave mantiene estructura activa y movimiento constante. Aunque aún no está definida una alianza formal a nivel local, hasta ahora el Verde sigue avanzando bajo la línea de la 4T, fortaleciendo organización y presencia en el municipio.
La pregunta entonces no es menor:
¿Será suficiente lo que hoy tienen el PAS, el PRI, MC y eventualmente el PAN para enfrentar a una 4T que no ha dejado de moverse?
¿Alianza real o matrimonio por conveniencia?
Ver a distintos actores compartiendo espacio manda una señal inequívoca: “aquí estamos y con nosotros se tiene que hablar”. Pero aquí viene la pregunta incómoda que nadie quiso responder en voz alta: ¿quién va a llevar la batuta? Pero bueno!!
Una cosa es tomarse el café, sonreír para la foto y hablar de madurez política, y otra muy distinta es definir candidaturas. Ahí el PAS tiene una ventaja que a los demás les urge: estructura. Nos guste o no, su relación histórica con la UAS sigue representando una maquinaria real: maestros, administrativos y operadores que no esperan a que arranque la campaña, ya están caminando territorio.
Y entonces la duda queda flotando en el aire.
¿Liderazgos con colmillo como el de Louis Jaus en el PRI, o figuras como “El Cukis” Higuera, aceptarán ir bajo el liderazgo del PAS nuevamente?
¿O intentarán aprovechar esa estructura para imponer a su candidato?
Porque una alianza donde todos quieren mandar suele convertirse en campo de batalla antes de que empiece la campaña.
Los que aportan, los que dudan y los que calculan
Por Movimiento Ciudadano estuvo el regidor Gregorio Hernández. Pero hay que decirlo sin rodeos: si MC sigue bajo la misma lógica fallida de la elección pasada, de mucho video bonito y poca tierra, su margen de aporte es limitado. Las buenas intenciones no ganan elecciones; la estrategia y la estructura sí.
El PAN, mientras tanto, parece jugar su propio partido. Esta misma semana se reunieron en su comité municipal y los rumores apuntan a que podrían ir solos, cobijados por su nuevo proyecto nacional. Puede ser un acto de valentía o un error estratégico. Todo dependerá de si logran construir un liderazgo competitivo que hoy, siendo honestos, todavía no aparece con claridad.
No hay que perder de vista a los empresarios. Los mismos que hace apenas unos días escuchaban a Manuel Clouthier y dejaban ver su inconformidad con la 4T. No están aplaudiendo por ideología; están midiendo riesgos. Observan quién tiene estructura, quién puede competir y quién garantiza gobernabilidad.
¿De ahí saldrá el famoso “candidato ciudadano”? ¿O simplemente están buscando alinearse con quien tenga más posibilidades reales de triunfo? Quieren saber quién puede competir realmente contra la maquinaria electoral de Morena y quién solo está levantando la mano sin estructura detrás.
Más allá de siglas: estructura, calle y credibilidad
Al final, no todo se reduce a personas, pero tampoco a partidos. Se trata de organización, presencia territorial, narrativa y credibilidad. La gente no vota únicamente por logotipos ni por colores; vota por proyectos que se sienten cercanos y por quienes dan la cara, resuelven y generan confianza.
El PAS ya se está moviendo y esto obliga a los demás a reacomodarse en el tablero. Morena, mientras tanto, no ha dejado de avanzar.
El 2027 no está lejos. Para quienes saben leer la política en Guasave, la carrera ya empezó. Y en este juego, no gana el que mejor se reúne… sino el que mejor trabaja la calle. El que se duerma, simplemente no sale en la boleta.





