Agricultura sustentable se vuelve prioridad en Sinaloa ante alza de costos y presión global
Integra® Noticias
27 marzo, 2026
Categoría: Norte | Sinaloa

AARSP, GRUMA y CIMMYT capacitan a productores para enfrentar crisis de fertilizantes y cuidar recursos


Guasave, Sinaloa.— Con un mensaje claro: producir más con menos y cuidar el futuro del campo, más de 200 productores agrícolas participaron en una jornada de capacitación impulsada por la AARSP, Grupo GRUMA y el CIMMYT, donde la sustentabilidad dejó de ser discurso para convertirse en necesidad urgente.

El encuentro, realizado en el edificio de la Asociación de Agricultores del Río Sinaloa Poniente, puso sobre la mesa tres ejes clave para el presente del campo sinaloense: agricultura de conservación, fertilización eficiente y manejo integrado de plagas en maíz.

El presidente del organismo, Teodoro López Menchaca, fue directo: el campo ya no puede crecer a costa del suelo y el agua. Recordó que desde hace más de una década la AARSP trabaja con modelos de agricultura de conservación en su Campo Experimental, en coordinación con plataformas del CIMMYT, buscando elevar productividad sin comprometer los recursos.

En esa misma línea, el gerente agrícola y de sustentabilidad de GRUMA, Ignacio Castañeda, planteó que la única ruta viable es la eficiencia. La alianza con CIMMYT dijo busca aterrizar prácticas reales para que el productor reduzca costos y mejore rendimientos sin deteriorar el entorno.

Pero el dato que tensó la conversación vino desde el frente económico. Durante su ponencia, el consultor Leonardo Lugo advirtió que el precio de los fertilizantes se ha duplicado en los últimos meses, impulsado por tensiones internacionales entre Irán, Estados Unidos e Israel, golpeando directamente a estados como Sinaloa, altamente dependientes del amoniaco anhidro.

La recomendación fue técnica, pero con impacto directo en bolsillo: análisis de suelo antes de fertilizar, fraccionamiento de aplicaciones, comparación de insumos y aprovechamiento del rastrojo.

El diagnóstico fue aún más contundente: México apenas produce el 25% de los fertilizantes que consume, lo que expone al campo a la volatilidad global.

En el terreno productivo, especialistas como Tomás López Montoya y Carolina Cortez, del CIMMYT, reforzaron la necesidad de adoptar esquemas de conservación que no solo mantengan la productividad, sino que aseguren la viabilidad del campo en el largo plazo.

Lo que quedó claro en Guasave es que la agricultura sustentable ya no es tendencia: es una respuesta obligada ante costos crecientes, dependencia externa y presión ambiental.