Congreso debate el precio del maíz: entre acuerdos, presión y realidad del campo
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23 abril, 2026
Categoría: Centro | Sinaloa

Diputadas de Morena y PRI coinciden en la urgencia, pero difieren en el origen y alcance del apoyo

Culiacán, Sinaloa.— El tema del maíz volvió al centro del debate en el Congreso del Estado de Sinaloa, donde diputadas de Morena y PRI confrontaron posturas sobre los llamados “Acuerdos por el Maíz”, que fijan un precio de 6 mil pesos por tonelada para el ciclo agrícola otoño-invierno 2025-2026.

Desde tribuna, la diputada Luz Verónica Avilés Rochín defendió el esquema como una respuesta responsable ante la caída de precios internacionales y el alza en costos de producción. Aseguró que el acuerdo brinda certidumbre a más de 25 mil productores y cubre alrededor de 350 mil hectáreas sembradas, con un respaldo económico cercano a los 6 mil millones de pesos.

Según explicó, el precio se alcanza mediante un apoyo de mil 700 pesos por tonelada, financiado con recursos federales, estatales y esquemas financieros, lo que calificó como un esfuerzo sin precedentes.

Sin embargo, desde la oposición, la diputada Irma Guadalupe Moreno Ovalles reconoció que el acuerdo evita un colapso inmediato, pero cuestionó su origen, atribuyéndolo a la presión de los productores más que a una estrategia gubernamental.

Advirtió que el costo de producción por hectárea ronda los 53 mil pesos, lo que deja márgenes mínimos o incluso pérdidas para los agricultores. Además, señaló problemas persistentes como falta de financiamiento, retrasos en pagos y la ausencia de políticas estructurales para el campo.

En una postura intermedia, la legisladora Arely Berenice Ruiz López subrayó que el precio del maíz está sujeto a variables internacionales como oferta, demanda y tipo de cambio, por lo que defendió la intervención gubernamental para amortiguar el impacto en los productores.

También destacó que se proyecta una producción cercana a 4 millones de toneladas en el estado, con el 85 por ciento de la cosecha ya bajo contratos anticipados, lo que ofrece mayor estabilidad en la comercialización.

El debate dejó claro un punto: el acuerdo es un alivio temporal, pero el problema del maíz en Sinaloa sigue siendo estructural. Sin una política de fondo, cada ciclo agrícola amenaza con repetir la misma crisis.