El próximo alcalde de Guasave no puede ser solo un candidato popular
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6 mayo, 2026
Categoría: Columnas | Norte | Sinaloa

Sesión Abierta / por Horacio Miranda

Entre destapes, promociones y figuras improvisadas, Guasave empieza a discutir nombres… cuando en realidad debería discutir capacidades.

Un municipio que vive adelantado políticamente, mientras la ciudadanía empieza a exigir algo más que campañas y popularidad.

En Guasave la política rara vez espera los tiempos oficiales. Aquí las campañas empiezan mucho antes de que lo diga la ley. Empiezan en las reuniones privadas, en los recorridos discretos, en las comidas con grupos, en las fotografías que parecen casuales y en los nombres que comienan a repetirse cada vez más seguido en redes sociales, en cafés y en conversaciones de pasillo.

Rumbo al 2027 el ambiente ya se siente distinto. Hay actores políticos moviéndose, liderazgos tratando de posicionarse y grupos armando estructuras con demasiada anticipación. Lo más delicado es que también comenzó algo que cada vez se vuelve más común: ofrecer futuros cargos y posiciones dentro de administraciones que todavía ni siquiera existen.

Síndicos, comisarios, operadores territoriales y líderes sociales ya escuchan promesas sobre futuras direcciones, coordinaciones o espacios de gobierno. Todo con la intención de fortalecer presencia política desde ahora.

Y ahí aparece uno de los principales riesgos para Guasave.

Comenzar a construir candidaturas desde la emoción del momento, desde la popularidad o desde la fama rápida, sin detenerse realmente a revisar capacidades.

Porque una cosa es ser conocido y otra muy distinta estar preparado para gobernar.

Administrar un negocio no significa entender un municipio. Tener dinero no garantiza sensibilidad social. Manejar redes sociales tampoco convierte automáticamente a alguien en un buen gobernante. Y ganar simpatía no quiere decir que exista capacidad para resolver problemas públicos.

Gobernar Guasave requiere mucho más que una campaña atractiva.

Requiere entender el municipio completo. No solamente la cabecera ni los grupos políticamente activos. También las sindicaturas, las comunidades agrícolas, la realidad pesquera, las colonias con problemas de servicios, los jóvenes que siguen buscando oportunidades fuera del municipio y el desgaste natural de un Ayuntamiento que vive bajo presión financiera constante.

Porque la próxima administración no va a recibir un escenario sencillo.

Habrá exigencia social.
Habrá presión política.
Habrá reclamos inmediatos.
Y habrá una ciudadanía mucho más crítica que hace algunos años.

La gente ya no observa la política igual. Hoy compara más, cuestiona más y también pierde la paciencia más rápido. La vieja política del carisma y de la operación territorial sigue funcionando parcialmente, claro, pero ya no alcanza por sí sola.

Por eso la discusión rumbo al 2027 no debería centrarse únicamente en quién quiere ser presidente municipal.

La pregunta verdadera tendría que ser otra:

¿Quién tiene realmente la capacidad para sostener un municipio tan complejo como Guasave sin caer en improvisaciones, ocurrencias o desgastes prematuros?

Porque gobernar no es administrar discursos.

Es administrar conflictos.

Es tomar decisiones incómodas.
Es soportar presión pública.
Es construir acuerdos aun en medio de diferencias.
Y es mantener estabilidad cuando el escenario político empieza a tensarse.

Ahí es donde muchos perfiles cambian.

Porque algunos tienen presencia. Otros tienen estructura. Algunos más cuentan con recursos o grupos políticos detrás. Pero muy pocos han demostrado capacidad real para tomar decisiones difíciles sin perder equilibrio político ni conexión social.

Ese será el verdadero filtro.

No quién aparezca más.
No quién tenga más bardas.
No quién logre más fotografías.

El próximo proceso electoral en Guasave probablemente será intenso, adelantado y muy competido. Pero al final la ciudadanía terminará observando algo mucho más simple:

Quién sabe hacer campaña… y quién realmente sabe gobernar después de ganar.