El Gobierno federal liberará 750 pesos por tonelada como compensación a productores que mantenían reclamos por coberturas atrasadas
Culiacán, Sinaloa.- Luego de meses de exigencias, negociaciones y movilizaciones del sector agrícola, el Gobierno de México autorizó el pago pendiente de 750 pesos por tonelada de maíz a productores sinaloenses, un apoyo que se había convertido en una de las principales demandas del campo en la entidad.
El anuncio fue dado a conocer por el gobernador Rubén Rocha Moya, quien informó que la decisión fue comunicada por el subsecretario de Agricultura, Leonel Cota Montaño, tras la autorización de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

De acuerdo con lo informado, el pago corresponde a coberturas pendientes de ciclos agrícolas anteriores, específicamente un incentivo de 750 pesos por tonelada de maíz que no había sido cubierto en su totalidad. Este adeudo había generado inconformidad entre productores, quienes en repetidas ocasiones presionaron al gobierno federal mediante gestiones y protestas.
El sector agrícola de Sinaloa, considerado uno de los más importantes del país en producción de maíz, había advertido sobre los efectos económicos de estos retrasos, señalando afectaciones en liquidez, planeación de siembras y cumplimiento de compromisos financieros.
El anuncio llega en un momento clave, no solo por el calendario agrícola, sino por el desgaste acumulado en la relación entre productores y autoridades. Durante meses, el tema de las coberturas se mantuvo como un punto de tensión, evidenciando los límites de los esquemas de apoyo y la dependencia del campo sinaloense a políticas federales.
Más allá de la liberación del recurso, la decisión también tiene una lectura política. La intervención directa del Gobierno federal sugiere una respuesta a la presión social organizada, pero también busca contener un conflicto que podría escalar en una entidad estratégica en términos agrícolas y políticos.
Sin embargo, el fondo del problema permanece. La recurrencia de estos retrasos en pagos y la incertidumbre en los esquemas de comercialización siguen siendo factores que generan inestabilidad en el campo. El reto no es solo cubrir adeudos, sino construir mecanismos más previsibles y sostenibles para los productores.





