EL CONGRESO SE REORGANIZA MIENTRAS LA CARRERA POR LA SUCESIÓN ESTATAL COMIENZA A TOMAR FORMA
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18 junio, 2026
Categoría: Centro | Columnas | Norte | Sinaloa

Sesión Abierta / por Horacio Miranda

La salida de Tere Guerra de la JUCOPO confirma que la sucesión política rumbo al 2027 ya comenzó a tomar forma dentro de Morena.

En política hay movimientos que ocurren frente a los reflectores y otros que, aunque parecen administrativos, terminan revelando mucho más de lo que aparentan.

La licencia solicitada por María Teresa Guerra Ochoa para separarse de la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Sinaloa pertenece a este segundo grupo.

A simple vista podría interpretarse como un relevo legislativo normal. Un cambio de responsabilidades dentro de la estructura parlamentaria. Un procedimiento institucional que forma parte de la dinámica política.

Pero la realidad es distinta.

Cuando quien deja el cargo es una de las figuras más visibles de Morena en Sinaloa y cuando la separación ocurre en vísperas de la definición interna del movimiento rumbo al 2027, el mensaje adquiere otra dimensión.

La política sinaloense acaba de entrar en una nueva etapa.

Durante meses se habló de aspiraciones, posicionamientos, recorridos territoriales y movimientos internos. Sin embargo, mientras muchos actores mantenían un discurso de prudencia, la realidad política seguía avanzando.

Ahora los hechos comienzan a sustituir a las especulaciones.

La salida de Tere Guerra de la JUCOPO representa uno de los primeros movimientos institucionales que reflejan el proceso de reacomodo que vive Morena rumbo a la definición de su futuro político en Sinaloa.

Y cuando un espacio tan importante queda vacante, la atención inevitablemente se traslada hacia quien asume la responsabilidad.

La llegada de Eligio López Portillo a la coordinación política del Congreso no parece responder únicamente a una decisión administrativa. También representa una señal de estabilidad para una institución que deberá mantener su funcionamiento en medio de un escenario político cada vez más intenso.

Porque mientras afuera comienzan a acelerarse las conversaciones sobre candidaturas, encuestas y proyectos políticos, el Congreso necesita seguir funcionando.

Las leyes no esperan los tiempos electorales.

Los acuerdos tampoco.

Y ahí radica parte de la importancia de este relevo.

Más allá de nombres o grupos políticos, la JUCOPO es el espacio donde se construyen consensos, se procesan diferencias y se articula gran parte de la agenda legislativa del estado.

Por eso cada cambio en su conducción tiene lectura política.

Y la lectura en este caso parece clara.

Morena comienza a entrar en una fase donde algunos de sus cuadros buscarán nuevas responsabilidades políticas mientras otros tendrán que garantizar gobernabilidad y estabilidad institucional.

Es una etapa natural para cualquier partido que se encuentra en el poder.

Lo interesante será observar cómo se administran esos equilibrios.

Porque si algo ha demostrado la historia reciente de la política mexicana es que las elecciones no comienzan cuando arrancan las campañas.

Empiezan mucho antes.

Empiezan cuando los grupos políticos comienzan a acomodar posiciones, cuando los liderazgos se mueven y cuando las instituciones empiezan a reflejar los cambios que vienen en el horizonte.

Por eso el relevo en la JUCOPO trasciende la vida interna del Congreso.

Es una de las primeras señales visibles de una sucesión que poco a poco comienza a tomar forma.

Todavía falta tiempo para el 2027.

Pero los movimientos ya empezaron.

Y en política, los movimientos casi siempre dicen más que los discursos.