Innovación desde la UAS: desarrollan modelos de IA para extraer gas con menor impacto ambiental
Integra® Noticias
4 mayo, 2026
Categoría: Centro | Sinaloa

Culiacán, Sinaloa.- La investigación científica en Sinaloa comienza a abrirse paso en uno de los sectores más estratégicos del país: la energía. Desde la academia, un proyecto impulsado por especialistas de la Universidad Autónoma de Sinaloa plantea una alternativa concreta para hacer más eficiente y menos agresiva la extracción de gas natural.

El trabajo es encabezado por el investigador Javier López Flores, quien ha desarrollado modelos basados en inteligencia artificial para optimizar los procesos de extracción de gas de lutitas, mejor conocido como shale gas. Este tipo de recurso ha estado en el centro del debate energético debido al uso intensivo de agua en su explotación mediante fracturación hidráulica, o fracking.

La propuesta no se queda en el diagnóstico. A través de redes neuronales y sistemas de simulación, el proyecto permite analizar distintos escenarios operativos y mejorar la toma de decisiones en campo. El resultado es claro: procesos más eficientes y con menor impacto ambiental.

Uno de los avances más relevantes es la reducción de hasta un 30 por ciento en el uso de agua dulce. Esto se logra mediante la reutilización del líquido que regresa a la superficie después de la extracción, lo que disminuye la presión sobre los mantos acuíferos y abre la puerta a una explotación más responsable del recurso.

Este tipo de innovación coloca a la universidad como un actor clave en la discusión energética nacional. México cuenta con importantes reservas de gas natural, pero su aprovechamiento ha sido limitado por preocupaciones ambientales y regulatorias. En ese contexto, soluciones como esta permiten replantear el debate: no se trata solo de extraer, sino de hacerlo mejor.

El investigador subraya que el papel de la universidad va más allá de la generación de conocimiento. También implica responder a las necesidades del país y contribuir a la construcción de alternativas viables que equilibren desarrollo y sustentabilidad.

Además, este tipo de proyectos tiene un efecto adicional: incentivar a nuevas generaciones a involucrarse en la ciencia y la tecnología. La investigación deja de ser un ejercicio aislado y se convierte en una herramienta para transformar realidades.

En el panorama actual, el gas natural se perfila como un recurso de transición. No es la solución definitiva, pero sí un puente hacia modelos energéticos más limpios. En ese trayecto, la innovación y particularmente la que nace en las universidades públicas puede marcar la diferencia.