Luque Lascano prepara nuevos lanzamientos y posibles presentaciones en el extranjero, mientras mantiene una conexión íntima con sus raíces
Guasave, Sinaloa. – Desde un pequeño poblado sinaloense, entre relatos de una infancia poco convencional y una sensibilidad artística bastante introspectiva, emerge la propuesta musical de Luque Lascano, un intérprete, compositor y cantante que ha construido su identidad entre lo rural, lo íntimo y lo experimental.
Originario de Buenavista, Guasave, Luque comenzó a escribir canciones desde los siete años. Hoy, además de componer, domina 13 instrumentos y canta en cuatro idiomas: español, inglés, francés y latín. Sin embargo, su historia comienza lejos de los escenarios, en un entorno que marcó su forma de ver el mundo.
“Crecí en una casa vieja, con sombras que se movían solas y sonidos extraños por la noche. Todos decían que era una casa embrujada, pero a mí me gustaba”, recuerda, al describir un entorno que, lejos de asustarlo, alimentó su imaginación.
En ese mismo contexto familiar, donde sus padres pasaban gran parte del tiempo trabajando o cuidando a sus abuelos, encontró espacios que transformó en juego y exploración. “Mi padre trabajaba hasta el anochecer y mi madre cuidaba a mis abuelos todo el tiempo. Yo me quedaba solo muchas horas, así que buscaba insectos, jugaba al circo y cantaba para los pájaros. La paloma de campo siempre ha sido mi cantante favorita, porque tiene algo muy solemne y honesto en su sonido”, comparte, dejando ver la raíz natural de su inspiración.
Su primer acercamiento con la música llegó en la iglesia, no por tradición familiar, sino por curiosidad. Ahí descubrió nuevas posibilidades sonoras que marcaron su rumbo. “Yo iba solo para escuchar la música siendo un niño, me quedaba sentado sin entender muchas cosas, pero sintiendo todo. En una ocacion vi a un chico tocando el piano y cantando de una forma muy sutil. Él aun no lo sabe, pero probablemente no seria musico sin ese poqueño detonante que me permitio ver otros estilos musicales”, explica. Y añade una reflexión que resume su filosofía: “Creo que así funciona la vida, es peligroso y poderoso cómo podemos influir en las personas sin siquiera pretenderlo o saberlo”.
“Tenía siete años cuando mi abuelo me mostró tres acordes en su guitarra. Solo tres. Recuerdo que sus dedos se movían con una calma que parecía esconder todos los secretos del mundo. Yo apenas podía sostener el instrumento. Con esos tres acordes compuse docenas de canciones. Todas eran tranquilas, solemnes”, declara el interprete.
“Y cuando mi abuelo murió empecé a tocar más duro, más fuerte… Ya no buscaba la calma, buscaba respuestas. Y quizás, sin darme cuenta, ahí empezó mi verdadera música”.
A los 19 años, con su guitarra como única herramienta, comenzó a presentarse en bodas y funerales en el norte del país. Su voz, tranquila y serena, encontró un lugar especial en momentos íntimos y emocionales. Paralelamente, fue reuniendo su colección de instrumentos —entre ellos guitarra, mandolina, saxofón, violonchelo, arpa mágica y glockenspiel—, muchos adquiridos con el dinero mientras trabajaba en el campo y una empaquetadora de tomates.
“Todos los instrumentos los tengo en mi habitación. Cada uno lo he comprado con mi propio dinero trabajando en el campo, y otros han sido regalos de familiares. Soy afortunado de tener una familia tan grande, con tíos y primos con los que me llevo muy bien; de alguna manera, todos ellos están presentes en lo que hago”, comenta.
Su relación con la música también ha trascendido los escenarios tradicionales. De manera discreta, visita hospitales para cantar a personas internadas o en lassalas de espera.
“A veces siento que la música no debería quedarse solo en un escenario o en una plataforma digital. Hay lugares donde la gente necesita más que entretenimiento, necesita compañía, aunque sea por unos minutos. Por eso a veces tomo mi guitarra y voy a hospitales. No lo anuncio, no lo planeo mucho, simplemente llego y canto. Sé que esos lugares pueden ser muy duros emocionalmente, y si puedo aportar un poco de calma o de distracción, para mí ya vale la pena”, dice con sinceridad.
“El año pasado estuve tocando en festivales y bares desde ensenada hasta guadalajara, fue un año genial, ahora estraño a los amigos que hago durante el camino.”
En el plano profesional, el artista ya tiene fechas definidas para sus próximos lanzamientos. El 24 de abril estrenará La Balada del Ruiseñor, una canción con estética gótica sureña y una lírica con tintes renacentistas. Posteriormente, el 15 de mayo, lanzará La bestia, un tema country que aborda la migración y hace referencia al tren que muchas personas enfrentan en busca de una vida mejor.
Su proyecto más importante llegará el 14 de agosto con su EP titulado; Las estrellas cayeron sobre el campo, una producción que reunirá algunas de sus composiciones más personales, mezclando narrativa, folk y country.
Sobre sus planes a futuro, Luque adelantó que existe la posibilidad de presentarse en Madrid, donde ha recibido una propuesta para abrir pequeños conciertos. “Justo ahora tengo una propuesta para abrir shows pequeños en Madrid. Me encantaría hacerlo porque sería con amigos y en un lugar completamente distinto a donde crecí. Solo me preocupa que no se encimen con las fechas de mi titulación universitaria, porque me graduaré en diciembre y también es algo importante para mí”, explica.
Mientras tanto, confirmó que en octubre realizará presentaciones en su ciuadad y otras ciudades cercanas, manteniendo el vínculo con las personasque disfrutan de escucharla su interpretacion en vivo.
Lejos del ruido y la prisa, el artista describe su vida actual con bastante sencillez. “Vivo una vida muy tranquila, paso mis días leyendo libros maltratados por el tiempo, escuchando música vieja y prestando más atención a la naturaleza que a las personas… una disculpa”, dice, con una mezcla de honestidad y humor.
Con una propuesta íntima y profundamente arraigada a su origen, Luque Lascano comienza a proyectarse más allá de Sinaloa, llevando consigo una voz distinta que encuentra fuerza precisamente en lo simple y lo esencial.





