Guasave, Sinaloa.- Productores de maíz del norte de Sinaloa enfrentan una de las crisis más severas de los últimos años, luego de que bodegas y centros de acopio comenzaran a rechazar cosechas afectadas por plagas y condiciones climáticas adversas, dejando a cientos de agricultores al borde de la quiebra financiera.
Campesinos de Guasave denunciaron que gran parte del grano presenta daños estéticos por “manchado”, provocado por gusano y mosca, situación que ha generado negativas para su recepción comercial, pese a que el producto mantiene viabilidad para consumo pecuario.
La problemática ha paralizado el acceso a certificados de depósito, requisito indispensable para que productores puedan acceder a subsidios gubernamentales, agravando aún más la emergencia económica en el campo.
Dirigentes agrícolas advirtieron que aproximadamente el 30 por ciento de la cosecha regional enfrenta este problema, sumado a bajos rendimientos de apenas seis a siete toneladas por hectárea y castigos excesivos por parte de centros de acopio, que reducen aún más la rentabilidad.
El escenario coloca a numerosos productores en imposibilidad de cubrir créditos de avío, compromisos financieros y costos operativos, mientras organismos agrícolas alertan que la crisis podría extenderse rápidamente al comercio local y a la economía regional.
Ante este panorama, representantes del sector hicieron un llamado urgente a bodegueros, ganaderos y autoridades para actuar con solidaridad, flexibilizar esquemas de recepción y evitar un colapso financiero de mayores dimensiones.
La crisis del maíz en Sinaloa refleja no solo el impacto de factores climáticos y sanitarios, sino también la fragilidad estructural de un sector que continúa siendo pilar económico para miles de familias.





