“Perdonen mi cordura en un mundo desquiciado”, Emily Dickinson (1830-1886) Poetisa estadounidense.
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octubre 10, 2025
Categoría: Columnas

Entre Veredas / por Marco Antonio Lizárraga

Consistencias
DÍA HISTÓRICO
La Universidad Autónoma de Sinaloa ha llegado a un punto en el que mirar hacia otro lado ya no es opción.
Hoy, trabajadores activos y jubilados participarán en una consulta que podría marcar el rumbo financiero, laboral y académico de la institución durante las próximas décadas.
No se trata de un simple ejercicio administrativo, sino de una decisión colectiva que enfrenta a la universidad con su propia realidad.
La llamada “Reingeniería Integral” surge no como un capricho rectoral, sino como respuesta a un déficit estructural que lleva años gestándose. El modelo de jubilación dinámica, que no exige aportaciones a los beneficiarios, fue sostenible en tiempos de expansión presupuestal.
Hoy, con recursos limitados, una nómina cada vez más pesada y compromisos financieros crecientes, ese esquema amenaza con colapsar el futuro de la casa de estudios si no se modifica.
El ejercicio convocado por el Consejo Universitario y propuesto por el rector Jesús Madueña Molina busca precisamente eso: que la comunidad universitaria decida si está dispuesta a asumir los costos de la transformación para garantizar su permanencia.
Y aquí radica el dilema de fondo. Reformar implica ajustes difíciles —desde compactación de grupos y reducción de salarios hasta revisión de plantillas laborales—, pero no hacerlo podría significar comprometer el pago puntual de nómina y la viabilidad de las pensiones en el mediano plazo.
La inclusión del personal jubilado en la consulta es un gesto político y simbólico relevante. Reconoce que la solución al problema no puede construirse sin quienes son parte del mismo, pero también les hace corresponsables de la decisión.
El futuro de la UAS no se resolverá en un escritorio ni en un decreto federal; se decidirá en las urnas universitarias, con el voto directo de quienes sostienen día a día su funcionamiento.
En el fondo, la consulta trasciende el ámbito financiero.
Es una prueba de madurez institucional: si la universidad es capaz de reformarse a sí misma para sobrevivir sin perder su esencia pública.
La UAS ha sido, durante décadas, un referente educativo y social en Sinaloa. Mantener ese papel dependerá, en gran medida, de lo que hoy decidan sus trabajadores.
La historia demuestra que las instituciones que se resisten al cambio terminan siendo superadas por él.
La universidad tiene ahora la oportunidad de anticiparse.
El reto es enorme, pero aún mayor sería el costo de no enfrentarlo.


INFORME
La presentación del Primer Informe de Gobierno de la presidenta municipal Estrella Palacios Domínguez representa un punto de evaluación sobre el rumbo que ha tomado Mazatlán en el último año.
Más allá del discurso político y las cifras presentadas, este ejercicio permite dimensionar el alcance de las acciones emprendidas, así como los retos que persisten en el corto y mediano plazo.
Uno de los ejes principales de la administración ha sido la seguridad y cercanía con la ciudadanía. La coordinación con fuerzas federales y estatales, así como el programa “Contigo Mazatlán”, reflejan un intento de fortalecer la relación entre gobierno y sociedad.
La entrega de escrituras a cientos de familias y la implementación de la aplicación “Mujer Segura MZT” apuntan a un enfoque centrado en la certeza jurídica y la protección de grupos vulnerables, aunque el reto de la percepción de seguridad sigue siendo un tema pendiente en el panorama urbano.
En el ámbito de la modernización y sostenibilidad, destacan acciones que van desde campañas de bienestar animal hasta inversiones en infraestructura turística, lo que ha derivado en una derrama económica significativa.
Sin embargo, la sostenibilidad de este crecimiento dependerá de la planeación a largo plazo y de la capacidad del municipio para equilibrar el desarrollo económico con el orden urbano y ambiental.
En materia de servicios públicos e infraestructura, los proyectos ejecutados por la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, así como las obras civiles en distintas zonas de la ciudad, reflejan avances en cobertura y mantenimiento.
No obstante, la demanda ciudadana exige que estas acciones se mantengan constantes y se amplíen hacia zonas históricamente rezagadas, un desafío habitual en municipios con crecimiento poblacional acelerado.
El eje cultural y humanista también ha tenido un papel relevante, con programas de asistencia social, impulso a centros comunitarios y acciones dirigidas a la inclusión. Estas iniciativas muestran un esfuerzo por construir políticas más integrales, donde el bienestar no se mida únicamente en obras materiales, sino en la calidad de vida de las personas.
A un año de gestión, la administración municipal muestra avances en distintos frentes, pero también enfrenta desafíos que requieren continuidad, evaluación y ajustes.
El desarrollo de Mazatlán no dependerá únicamente de la ejecución de programas, sino de la capacidad institucional para sostenerlos, mejorarlos y adaptarlos a las nuevas realidades sociales y económicas.
En ese equilibrio entre resultados y expectativas, se definirá el verdadero alcance del proyecto que hoy encabeza el gobierno municipal.


LO MALO
La sesión de Cabildo donde la presidenta municipal Estrella Palacios Domínguez presentó su primer informe de gobierno dejó en claro que el ejercicio de rendición de cuentas no siempre se limita a la presentación de cifras y logros: también puede convertirse en un escenario para ventilar tensiones políticas que, por meses, se han mantenido bajo la superficie.
El informe, concebido legalmente como un acto institucional, se vio acompañado de cuestionamientos por parte de dos regidoras de oposición que, si bien tienen el derecho —e incluso la obligación— de exigir transparencia en el uso de los recursos públicos, eligieron un momento simbólico para hacerlo.
El hecho de que las críticas surgieran justo en el marco del informe, y no en los espacios de deliberación previos, revela un componente político inevitable: la disputa por la narrativa pública.
Por su parte, la presidenta municipal optó por mantener la calma ante los señalamientos, cumpliendo con la formalidad del acto sin entrar en confrontaciones directas.
Su postura refleja una estrategia común en la gestión pública: neutralizar el conflicto evitando amplificarlo. Sin embargo, también deja abierta la reflexión sobre si esa serenidad responde a fortaleza política o a una falta de disposición para profundizar en los temas señalados.
Lo que resulta preocupante es que el debate haya derivado en expresiones personales y reproches ajenos a la discusión institucional.
Cuando los argumentos se desvían hacia resentimientos o historias pasadas, el diálogo democrático se debilita y el Cabildo corre el riesgo de convertirse más en un escenario de reclamos que en un espacio de deliberación constructiva.
La ciudadanía, al final, no espera espectáculos políticos sino resultados concretos. Ni el silencio institucional ni la crítica improvisada bastan para responder a los desafíos que enfrenta Mazatlán.
Lo que se necesita es un ejercicio de rendición de cuentas permanente, más allá de los informes anuales, y una oposición que asuma su papel con responsabilidad, proponiendo soluciones además de señalar problemas.
Porque más allá del ruido de una sesión tensa, lo que verdaderamente importa es que el gobierno municipal funcione, que los recursos se administren con transparencia y que la política deje de ser escenario de egos para convertirse en una herramienta de servicio público.


RESPALDO
El programa Equipa Sinaloa llegó a Ahome con un propósito claro: impulsar el autoempleo desde la base social. La entrega de equipos a 73 microempresarios no es solo una cifra más dentro de los reportes gubernamentales, sino un reflejo de que la política económica puede generar impacto real cuando se enfoca en quienes sostienen la economía local: los pequeños negocios y emprendedores.
Más allá de la entrega simbólica, el programa evidencia un cambio en la lógica del desarrollo: fortalecer la productividad desde las comunidades, en lugar de apostar únicamente por grandes inversiones. Cada equipo entregado representa la oportunidad de ampliar un negocio, consolidar un ingreso familiar y, en muchos casos, transformar la vida de quienes han resistido con esfuerzo y creatividad.
El reto está en la continuidad. Las herramientas y el acompañamiento inicial deben complementarse con políticas de financiamiento, capacitación constante y redes de comercialización que permitan que estos emprendimientos evolucionen. Solo así el impulso dejará de ser un gesto temporal para convertirse en un motor sostenido de desarrollo económico.
Si Equipa Sinaloa mantiene esa ruta, su mayor mérito no estará en las estadísticas, sino en las historias que logre construir junto a la gente que, día a día, levanta la economía desde el trabajo.