Pescadores reportan entre 10 y 20 kilos por panga y tallas de hasta 120 piezas por kilo; varias embarcaciones decidieron permanecer en tierra por falta de recursos.
Guasave, Sinaloa.- La temporada de camarón comenzó con resultados por debajo de las expectativas para pescadores ribereños de las bahías de Guasave, quienes reportaron capturas reducidas y producto de talla pequeña durante las primeras horas de actividad.
En campos pesqueros como El Huitussi, los primeros arribos dejaron registros de entre 10 y 20 kilos por panga, aunque algunos pescadores señalaron capturas incluso menores, de alrededor de 10 a 15 kilos. A la baja producción se suma el tamaño del crustáceo, que representa una dificultad adicional para su comercialización.
En una de las cooperativas consultadas, de una flotilla cercana a 30 embarcaciones solamente entre 10 y 12 decidieron salir, mientras que otros pescadores optaron por quedarse en tierra ante la falta de recursos para cubrir combustible, redes, reparaciones y otros gastos necesarios para iniciar la jornada.
La situación financiera también obligó a algunos trabajadores del mar a recurrir a préstamos entre familiares y conocidos para poder salir a pescar. Sin embargo, el bajo volumen obtenido y las tallas pequeñas complican la posibilidad de recuperar el dinero invertido.
Los pescadores señalaron que parte del producto recibido presenta tallas que llegan hasta 120 piezas por kilogramo, condición que, de acuerdo con sus testimonios, limita las posibilidades de colocarlo en el mercado. Las cooperativas están recibiendo el camarón de sus socios, pero existe incertidumbre sobre las condiciones en que podrá comercializarse.
El bajo volumen también comienza a reflejarse en la actividad económica alrededor de los campos pesqueros. Los trabajadores recuerdan que durante temporadas anteriores las áreas de recepción y descabece registraban mayor movimiento y generaban empleos para familias de las comunidades; en este inicio de temporada, esos espacios presentan una actividad mucho menor.
Los pescadores atribuyen parte de la problemática a un deterioro que, aseguran, se ha venido presentando en las condiciones de las bahías y plantearon la necesidad de realizar estudios técnicos directamente en el ecosistema para conocer qué factores están afectando el desarrollo del camarón.
En este punto, señalaron que su demanda no se limita a recibir apoyos económicos ni plantea la desaparición de las granjas acuícolas. Lo que buscan, dijeron, es contar con información técnica que permita identificar las causas de la baja presencia y las tallas reducidas del recurso.
También cuestionaron que una eventual autoveda pueda resolver por sí misma el problema, al considerar que modificar las fechas de pesca no garantiza mejores condiciones para el crecimiento del camarón si persisten los factores ambientales que, según los pescadores, afectan a las bahías.
El panorama representa además una preocupación para las comunidades pesqueras, pues la falta de rentabilidad puede reducir todavía más la participación de las nuevas generaciones en la actividad y afectar empleos vinculados con la captura, recepción, descabece, hielo y comercialización.
Por ahora, los primeros días de la zafra dejan a los pescadores ante una temporada que comienza con poca captura, camarón de talla reducida y dificultades para colocar el producto, mientras esperan que estudios y acciones sobre las condiciones de las bahías permitan explicar qué está ocurriendo con uno de los principales recursos de estas comunidades.





