Sesión Abierta / por Horacio Miranda
En el ejercicio del poder, existe la falsa creencia de que realizar cambios en un equipo de trabajo es sinónimo de inestabilidad. Nada más alejado de la realidad. Mover piezas para afinar el rumbo no es improvisar; es, en esencia, un acto de lectura política y administrativa. Bajo esta premisa deben analizarse los recientes ajustes anunciados por la alcaldesa de Guasave, Cecilia Ramírez Montoya, al dar inicio este 2026.
Más allá del eco que estos movimientos suelen generar en los pasillos políticos, el mensaje de fondo es institucionalmente sano: la administración municipal no apuesta por el inmovilismo. Por el contrario, muestra una disposición de ajustar y corregir procesos en áreas que son, por su naturaleza, el rostro más sensible del gobierno ante la sociedad.
No es coincidencia que el foco de estos relevos se encuentre en espacios como IMMUJERES, SIPINNA, Bienes Municipales y la Tesorería. Son dependencias donde la ciudadanía demanda una combinación exacta de sensibilidad social y rigor administrativo. En estos puestos, la buena voluntad es un requisito, pero el resultado es la única métrica válida.
Mención aparte merece el reordenamiento en la Tesorería. El manejo de la hacienda pública es el motor de cualquier ayuntamiento; optimizar la recaudación y el gasto no es solo un tema de números, sino una señal de orden que busca hacer más con los recursos que pertenecen a todos los guasavenses.
Un aspecto relevante de esta decisión es que se optó por perfiles que ya conocen la dinámica interna de la administración. Al evitar los saltos al vacío con rostros externos, la alcaldesa manda una señal de doble filo: por un lado, ratifica la confianza en su equipo; por el otro, eleva la vara de la autoexigencia para quienes hoy asumen nuevas responsabilidades.
Gobernar no debería ser el acto de sostener estructuras por inercia o compromiso. Gobernar es tener la capacidad de evaluar con frialdad el desempeño propio y mover los engranajes necesarios para que el beneficio llegue al ciudadano de manera más eficiente. Al final del día, a los gobiernos no se les evalúa por la ausencia de fallas, sino por su valentía para detectarlas y corregirlas a tiempo.
Guasave requiere de una autoridad que escuche y que no tema al cambio cuando este es para mejorar. Si estos ajustes vienen acompañados de una gestión más cercana y resultados tangibles, quedará claro que en este municipio no se gobierna por rutina, sino con un sentido real de responsabilidad pública.





