Entre el reflector y la realidad: el Centro de Autismo y la política del choque
Integra® Noticias
enero 29, 2026
Categoría: Columnas | Norte | Sinaloa

Entre exigencias legítimas y golpes políticos, el proyecto del Centro de Autismo en Guasave avanza en revisión técnica, con inversión estatal y operación municipal.

En política hay líneas que no deberían cruzarse. Y una de las más delicadas por lo que representa y por lo que duele es usar las causas sensibles como moneda de cambio para el escándalo. Lo que pasó en el Cabildo de Guasave con el tema del Centro de Autismo es un recordatorio incómodo: para algunos, la necesidad social puede quedar en segundo plano cuando aparece la oportunidad de ganar un titular, una cámara o un “me gusta”.

Hablemos claro: el Centro de Autismo no es un tema menor. Es esperanza para familias que viven todos los días el desgaste emocional, económico y humano que implica el espectro autista. Por eso, el retraso en su apertura que se llegó a proyectar para diciembre de 2025 es un reclamo legítimo. Nadie cuestiona que se exijan cuentas. Esa es, de hecho, la labor de cualquier regidor.

Pero también hay que decirlo con la misma firmeza: una cosa es vigilar y otra muy distinta es buscar el choque.

La regidora Zulma Karina Gamez eligió el camino de la confrontación. Quiso instalar la narrativa del “engaño” como sentencia, como si el caso estuviera cerrado y la intención ya estuviera juzgada. Y además lanzó acusaciones delicadas sobre presuntas represalias contra su asociación civil, “Infinito de Colores”. Señalamientos graves que, precisamente por ser graves, no pueden soltarse al aire como frase de impacto sin pruebas públicas claras y sin las vías institucionales correspondientes.

Cuando se actúa así, el fondo se pierde. El autismo deja de ser prioridad y se convierte en pretexto. Y eso, por duro que suene, es lo que lastima: que una causa humana termine utilizada como combustible político para dividir opiniones dentro del Cabildo y afuera, en la calle.

Frente a ese escenario, la respuesta de la presidenta municipal Cecilia Ramírez Montoya fue necesaria y, sobre todo, institucional. Con realismo político, aclaró lo que muchos prefieren ignorar por conveniencia: el Ayuntamiento no es el dueño del presupuesto ni el ejecutor único del proyecto, y que este tema está ligado al Gobierno del Estado y al DIF Sinaloa. Esa precisión cambia todo.

Y aquí viene un dato que termina de poner las piezas en su lugar.

Durante su visita a Guasave, en las Brigadas del Bienestar realizadas en la comunidad de Nío, la presidenta del Sistema DIF Sinaloa, Eneyda Rocha Ruíz, fue clara: el proyecto del Centro de Autismo sí está en proceso de revisión y planeación. Explicó que el espacio pertenece al municipio y que fue solicitado para evaluación, con el objetivo de confirmar si cumple con las condiciones necesarias para adaptarlo como un centro especializado.

No habló de ocurrencias. Habló de procedimiento.

Detalló que personal de Obras Públicas ya realizó una visita técnica y que incluso existe una propuesta de diseño para su rehabilitación. Y puntualizó algo que muchos omitieron convenientemente en medio del ruido: la inversión para la adecuación correrá a cargo del Gobierno del Estado, pero todavía no existe un monto definitivo porque dependerá del diagnóstico técnico.

Es decir: no es un proyecto detenido por capricho, ni una “mentira” como se quiso posicionar. Es un proceso en construcción, con evaluación, planeación y ruta institucional.

Rocha Ruíz también explicó el rol de cada quien: el DIF estatal participa en la gestión, acompañamiento y futura capacitación del personal, mientras que el municipio será responsable de la operación. Eso confirma lo que la alcaldesa ya había dicho: hay responsabilidades compartidas y tiempos que no se resuelven con gritos, sino con coordinación.

También fue honesta en lo más importante: no hay fecha oficial de apertura todavía, pero el proyecto avanza y forma parte de una red estatal que incluye centros en Culiacán, Mazatlán y Elota, además del interés del gobernador por impulsar uno más en Los Mochis.

Entonces, ¿qué fue lo que vimos realmente en Cabildo?

Un choque de estilos.

Por un lado, la política del reflector: la que vive del escándalo, del señalamiento sin sustento completo, de la indignación convertida en estrategia. Por el otro, la postura institucional que intenta mantener el orden, explicar el proceso real y empujar el tema con responsabilidad pública.

Guasave no necesita más políticos buscando ser protagonistas de un video viral. Guasave necesita gestores que sepan tocar las puertas correctas, que sepan coordinarse con DIF Sinaloa, que sepan dar seguimiento técnico y que sepan convertir los proyectos en realidades.

Al final, la pregunta es sencilla, pero contundente: ¿qué nos importa más? ¿Quién gritó más fuerte en el Cabildo o cuándo recibirán terapia los niños? Si la respuesta es lo segundo, entonces ya es momento de dejar de usar la vulnerabilidad como bandera política.

El autismo no es discurso. No es propaganda. No es ring.

El autismo es una causa humana. Y las causas humanas se defienden con trabajo coordinado, con seriedad, con responsabilidad institucional y con resultados reales.

Menos pleito y más resultados.
Eso es lo que Guasave y sus familias realmente merecen.