Ciudad de México.– Antes de establecer nuevas reglas sobre el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos digitales en las escuelas, la Secretaría de Educación Pública (SEP) llevará el tema a consulta con más de un millón de maestras y maestros de educación básica.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, informó que la consulta nacional se realizará los días 24 y 25 de agosto, durante la semana del Consejo Técnico Intensivo, previo al inicio del ciclo escolar.
De acuerdo con lo anunciado, participarán docentes de todo el país, en alrededor de 200 mil escuelas, con el propósito de conocer sus experiencias y propuestas sobre el uso de celulares y dispositivos digitales dentro de los planteles.
La discusión ocurre en un momento en que los teléfonos celulares forman parte cotidiana de la vida de niñas, niños y adolescentes, pero también generan cuestionamientos dentro de las aulas por distracciones, convivencia escolar y posibles efectos en el aprendizaje.
La SEP busca que la opinión de los docentes forme parte de la definición de una política nacional. La propia Subsecretaría de Educación Básica ha planteado en sus trabajos recientes que las experiencias de maestras y maestros deben ser consideradas como una fuente de conocimiento para fortalecer las prácticas educativas.
El debate, por tanto, no parece reducirse a decidir entre “permitir o prohibir” los celulares.
La verdadera discusión será determinar cuándo un dispositivo tecnológico ayuda a aprender y cuándo termina convirtiéndose en una distracción, así como quién debe establecer las reglas y qué margen tendrán las propias escuelas para adaptarlas a su realidad.
La consulta se realizará justo antes del inicio del ciclo escolar 2026-2027, por lo que sus resultados podrían convertirse en un elemento relevante para las decisiones que tome la autoridad educativa federal sobre el uso de tecnología en las aulas.
El desafío será encontrar un equilibrio entre la disciplina escolar y una realidad que difícilmente puede ignorarse: los estudiantes ya viven buena parte de su vida en entornos digitales.
La pregunta para la escuela del futuro quizá no sea si los celulares deben desaparecer del salón, sino cómo enseñar a utilizarlos sin permitir que terminen sustituyendo la atención, la convivencia y el aprendizaje.





