🟦 Sesión Abierta / por Horacio Miranda
De los cuatro municipios más grandes de Sinaloa, Morena contempla que tres sean encabezados por mujeres; todavía no se define cuáles serán, pero en Guasave ya comienzan a tomar fuerza cinco perfiles con diferentes cartas políticas.
Las declaraciones de Imelda Castro, coordinadora estatal para la Defensa de la Transformación en Sinaloa, volvieron a mover el tablero rumbo al 2027. De acuerdo con lo planteado, en los cuatro municipios más grandes del estado Culiacán, Mazatlán, Ahome y Guasave se contempla que tres sean encabezados por mujeres en la Coordinación Municipal para la Defensa de la Transformación.
Pero hay un detalle que no debe perderse de vista: todavía no está definido cuáles serán esos tres municipios. Guasave puede estar entre ellos, pero también podría no serlo. Esa decisión tendrá que pasar por la ruta que establezca Morena y por las negociaciones que se desarrollen al interior del movimiento.
Mientras eso sucede, en Guasave ya comienzan a observarse nombres de mujeres que, por trayectoria, trabajo político y cercanía con distintos grupos, podrían entrar en la conversación. Y aquí no estamos hablando todavía de candidaturas a la presidencia municipal. La discusión inmediata es quién podría asumir la responsabilidad de coordinar los trabajos de la Defensa de la Transformación en el municipio, una posición que, evidentemente, tendrá relevancia en la construcción política de Morena rumbo al 2027.
Hasta ahora, Martha Yolanda Dagnino Camacho es quien ha levantado públicamente la mano. Pero hay otros perfiles que, por sus antecedentes y circunstancias actuales, difícilmente quedarían fuera de una valoración si Guasave finalmente corresponde a una mujer.
Felicitas Pompa Robles es quizá una de las cartas que mayor peso político podría tener en un escenario donde Morena decidiera apostar por un perfil con presencia institucional y cercanía con las estructuras del partido. Actualmente diputada federal, mantiene una relación directa con dirigentes y liderazgos de Morena, participando de cerca en el trabajo legislativo y en el impulso de las iniciativas del movimiento en el Congreso. Esa actividad también le ha permitido fortalecer relaciones políticas en las distintas esferas de Morena.
Y aquí hay una lectura que puede resultar importante. Si la definición terminara favoreciendo a alguien cercano a los grupos con mayor peso en la toma de decisiones internas, Felicitas podría convertirse en una carta fuerte. No significa que tenga la coordinación asegurada, pero sí que su posición actual y las relaciones que ha venido construyendo dentro de las cúpulas morenistas pueden convertirse en un activo al momento de las negociaciones.
Además, no sería una aparición nueva. En el proceso anterior su nombre estuvo incluido entre los perfiles que aspiraban a la presidencia municipal. Por eso, aunque todavía no exista una expresión pública que confirme nuevamente su intención, resulta difícil pensar que su nombre no vuelva a ser considerado.
Martha Yolanda Dagnino Camacho representa una carta diferente. Hasta el momento es quien ha expresado abiertamente su intención de participar en esta etapa. Su trayectoria está más ligada al trabajo cercano con la gente, a la lucha social y a una actividad política que ha buscado mantener contacto directo con ciudadanos y sectores del municipio.
Su fortaleza puede estar precisamente ahí: en la cercanía. Quienes siguen su actividad pueden observar en sus redes sociales las distintas acciones y apoyos que realiza, así como su presencia constante en actividades comunitarias. No parece ser una aspiración construida únicamente desde una oficina o desde los espacios partidistas; buena parte de su capital político está relacionado con el contacto cotidiano con la ciudadanía.
Martha también tiene un antecedente que debe tomarse en cuenta. En el proceso anterior estuvo incluida entre las aspirantes a la presidencia municipal, por lo que su participación actual tampoco aparece de la nada. La diferencia es que ahora ella sí ha hecho pública su intención de buscar la coordinación, lo que la coloca, al menos por ahora, como el único perfil de esta lista que ha dado ese paso de manera abierta.
En el caso de Zulma Karina Gámez, la lectura es distinta. Actualmente es regidora y mantiene una actividad como activista social. Su cercanía con el movimiento de Imelda Castro puede ser, políticamente, una de sus principales fortalezas. Es evidente que contar con una relación directa con uno de los grupos que actualmente tiene peso dentro de Morena puede ayudar a colocar un perfil en una posición competitiva.
Pero tampoco hay que convertir esa cercanía en una garantía.
Morena tiene diferentes grupos, intereses y liderazgos, y las definiciones rumbo al 2027 tendrán necesariamente una parte de negociación política. Estar vinculada a un grupo con fuerza puede ayudar, pero no necesariamente significa que ese grupo tendrá la última palabra. La coordinación municipal tendrá que surgir de un equilibrio entre mediciones, acuerdos y condiciones políticas.
Por eso, Zulma puede ser una carta importante, pero no una carta segura. Su trabajo como regidora y su actividad social forman parte de sus fortalezas; su cercanía con el grupo de Imelda puede darle un respaldo político adicional, pero el resultado final dependerá de cómo se acomoden las piezas dentro de Morena.
Damaris Osuna Zavala llega con otra característica que no todos los perfiles pueden presumir: experiencia electoral reciente y conocimiento de la administración pública. En la contienda pasada participó por la presidencia municipal de Guasave como representante del Partido del Trabajo, lo que le permitió conocer de primera mano el territorio y la dinámica de una campaña municipal.
Pero su trayectoria no se limita a aquella elección. Ha construido un perfil de trabajo y disciplina, manteniéndose presente en el acontecer político local y aprovechando las oportunidades que se le han presentado. Su desempeño como funcionaria en diferentes dependencias también le ha permitido establecer relaciones y, de acuerdo con la percepción que ha generado, dejar una impresión favorable tanto entre autoridades como entre ciudadanos.
Ese puede ser uno de sus principales activos: conocer la política desde diferentes trincheras y haber demostrado capacidad de trabajo. En una eventual medición, tendrá que convertir esa experiencia en reconocimiento ciudadano y demostrar que puede encabezar un proyecto que va mucho más allá de una aspiración personal.
Y está Areli Flores, quien llega con una trayectoria diferente a las anteriores. Ha participado en distintos frentes partidistas: fue activista vinculada al PRI, posteriormente contendió por Movimiento Ciudadano y actualmente forma parte de las filas del Partido Verde.
Su experiencia en diferentes espacios partidistas puede ser una fortaleza, porque conoce distintas estructuras y formas de operación política. Pero también puede representar un desafío dentro de Morena y sus militantes. En un proceso donde habrá perfiles con una trayectoria más vinculada al movimiento, su pasado partidista podría generar reservas o incluso encender algunos focos rojos entre sectores que privilegien la militancia y el trabajo interno.
Eso no elimina sus posibilidades, pero sí representa un factor que tendría que ser considerado. Sobre todo porque la definición no dependerá solamente de quién tenga experiencia política, sino de quién puede generar confianza entre los diferentes actores que tendrán participación en la construcción del proyecto.
Y aquí aparece el verdadero fondo de esta discusión.
Ninguna de estas cinco mujeres tiene hoy la coordinación en la bolsa. Ni siquiera sabemos todavía si Guasave será uno de los tres municipios donde Morena decidirá colocar a una mujer. Esa será la primera definición.
Después vendrá la segunda: quiénes serán medidas y bajo qué criterios.
Y finalmente aparecerá la negociación política.
Porque sería ingenuo pensar que todo se resolverá únicamente con una encuesta. En Morena, como en cualquier fuerza política, existen grupos, trayectorias, acuerdos, equilibrios y relaciones que terminan influyendo en las decisiones. La encuesta puede aportar una fotografía de la percepción ciudadana, pero la política también tendrá su propio peso.
Por eso las cinco llegan con cartas diferentes. Felicitas tiene estructura institucional y relaciones en las cúpulas; Martha tiene cercanía social y, hasta ahora, es quien públicamente ha levantado la mano; Zulma cuenta con una posición política y cercanía con el grupo de Imelda; Damaris tiene experiencia electoral, administrativa y un perfil de trabajo; mientras que Areli aporta experiencia en diferentes partidos, aunque con el reto de convencer a quienes puedan cuestionar su trayectoria fuera de Morena.
Ahora falta saber si Guasave será uno de los tres municipios destinados a una mujer.
Si lo es, entonces comenzará una competencia que puede resultar mucho más interesante de lo que hoy parece.
Porque antes de hablar de quién será candidata a la alcaldía habrá que responder una pregunta mucho más inmediata: ¿quién tiene las condiciones para encabezar la Coordinación de la Defensa de la Transformación en Guasave?
Y ahí, por ahora, nadie tiene la respuesta definitiva.
Porque en política, tener una buena carta ayuda, pero ninguna carta gana una partida antes de que se sienten todos a la mesa. La sesión sigue abierta.





