Imelda ganó la coordinación, pero no todos ganarán una candidatura
Integra® Noticias
26 agosto, 2026
Categoría: Centro | Columnas | Sinaloa

El nuevo escenario interno de Morena abre la negociación por alcaldías y diputaciones; más de uno podría descubrir que estar con el grupo ganador no garantiza un lugar en la boleta rumbo a 2027.

En política, ganar la posición principal no significa quedarse con todas las posiciones. A veces, ganar una candidatura obliga a negociar el resto del tablero. Y eso es justamente lo que comienza a ocurrir en Morena después de la llegada de Imelda Castro a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Sinaloa.

La coordinación parece estar definida. Ahora viene lo complicado: repartir lo que sigue.

El grupo de Imelda tiene la conducción del proyecto rumbo a la gubernatura, pero eso no significa que todos quienes estuvieron cerca de ella vayan a recibir una candidatura. Y aquí puede estar una de las principales sorpresas de los próximos meses.

Porque una cosa es acompañar a quien ganó la coordinación y otra muy distinta tener asegurada una posición en la boleta.

Alcaldías, diputaciones locales, diputaciones federales y otros espacios serán parte de una negociación mucho más amplia. Morena necesita mantener unidos a los distintos grupos que participaron en el proceso y, para conseguirlo, tendrá que repartir posiciones.

Ahí entran también los sectores identificados con Rubén Rocha Moya y con los demás grupos que participaron en la disputa interna. Ninguno puede darse por fuera del juego. La política no funciona como un interruptor: las estructuras, relaciones y acuerdos construidos durante años permanecen, aun cuando cambien las circunstancias.

Por eso, los próximos movimientos serán interesantes. Habrá quienes esperen una candidatura porque consideran que estuvieron del lado correcto. Habrá quienes crean tener una posición asegurada y terminen descubriendo que el acuerdo general tenía otros planes.

Algunos podrían llegar a la boleta, otros podrían recibir una posición dentro del gobierno estatal y algunos más podrían quedarse simplemente esperando, ese es el riesgo de hacer planes demasiado pronto.

La llegada de Imelda a la coordinación resuelve una parte de la competencia, pero abre otra. Ahora Morena tendrá que construir una lista de candidaturas capaz de representar a los diferentes grupos sin provocar inconformidades que terminen afectando la elección de 2027 y ahí está el verdadero reto.

Si el grupo de Imelda pretende quedarse con la conducción de la gubernatura, tendrá que entender que no puede quedarse con todo. Necesitará sumar a los demás sectores, distribuir espacios y conseguir que quienes no obtengan lo que querían trabajen por el mismo proyecto.

Porque todos pueden acompañar al grupo ganador, pero no todos pueden ser candidatos, esa diferencia será fundamental.

También será una prueba para quienes hoy se sienten cercanos a Imelda Castro. Algunos quizá están haciendo cuentas y pensando que su cercanía con la próxima candidata les garantiza una candidatura. Pero la política electoral tiene otras reglas. Hay equilibrios territoriales, cuotas de género, acuerdos con aliados, posiciones para otros grupos y decisiones que finalmente pueden modificar cualquier expectativa.

Por eso, no sería extraño que en los próximos meses aparezcan sorprendidos, personas que hoy se sienten seguras podrían quedarse fuera y otras que actualmente tienen un perfil menos visible podrían terminar ocupando posiciones importantes.

Mientras Morena acomoda sus piezas, la oposición tendrá que mirar con atención. PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y Partido Sinaloense pueden encontrar una oportunidad precisamente en esos espacios de inconformidad. Pero tendrán que saber aprovecharlos, no basta con esperar que Morena se divida; tendrán que ofrecer candidatos, discurso y una alternativa que resulte creíble para la ciudadanía.

La elección de 2027 todavía tiene camino por recorrer. La coordinación ya tiene nombre, pero las candidaturas apenas comienzan a negociarse.

Y quizá ahí estará la parte más interesante de esta historia.

Imelda ganó la coordinación, pero ahora tendrá que demostrar que puede construir un proyecto donde no todos ganen lo que quieren, pero sí encuentren razones para seguir juntos. Porque en política, estar cerca del ganador no siempre significa tener un lugar en la boleta es por ello que “La sesión sigue abierta”.